domingo, 26 de mayo de 2013

Del absurdo carpe diem



"Por qué, con tus encantamientos infernales
me has arrancado a la tranquilidad de mi primera vida..."
Discurso de la Mandrágora,
En  Rayuela, Julio Cortázar


No puedo con las profundas verdades
O defenderme de las dudas y misterios
No puedo servir sin gracia
O ser servido sin vergüenza
No puedo ver cómo te arrancas
Las mariposas clavadas en los ojos
O vomitas las últimas palabras que nos dijimos
Apenas si puede el lápiz convocar las marcas
Que forman estas letras
Ver como se desgranan los acordes de tus manos
Agrietando la esperanza y su absurdo mausoleo
Agrietando aquel tiempo
Que fue uno y bueno
Uno y nuestro…
Ahora ahogamos nuestro llanto de ataúd
Nuestro llanto de ánima sin cementerio
Sin poder mirar más que la luna
Sentados en aquella escalera que no lleva
A ninguna parte
Y hablarle a los recuerdos
A los gatos y el viento
Hablar de lo innecesario
O guardar silencio
Y seguir sonriendo
Tan amable y sin sentido como siempre
Cosiéndome en la frente
Este absurdo
Carpe Diem…

jueves, 16 de mayo de 2013

Se fue a los cielos


Como un rayo se le vino aquella idea a la cabeza:
dibujada en un papel, una bala grabada con la frase 
"Gracias a la vida"

martes, 14 de mayo de 2013

"Huidobro No Está Aquí"


Ella dijo "Huidobro no está aquí", y las estrellas abandonaron sus parasubidas, abandonaron sus lámparas encendidas y perdieron sus caminos... y yo, yo no supe nunca más del calor de los aeroplanos y las rosas de la virgen...

domingo, 12 de mayo de 2013

Fluir


    


    
    Y el cielo deja de ser una metáfora mal hecha cuando los oyentes desgarran sus manos entre hombres de barro y ojos marinos y desolados. En ocasiones, tu nombre se eleva como paloma o gorrión arcoíris, abandonando el ridículo de la tierra y las tinieblas de una espera aletargada e insurrecta; a los magos y a las rocas lanzadas a los pecadores se les debe mucho más que el azote de las olas, ambos necesitan la candidez de unos labios furtivos y ropas agresivas de noches y silencios, sobre todo el mutismo y amores malheridos, sangrantes, funestos, perdidos, consumidos como un cigarro a medianoche.

lunes, 6 de mayo de 2013

Paz


1.       
   
Tres naves alienígenas llegaron a la tierra, “Paz” era el concepto que traían. Nos pidieron que dejásemos la autodestrucción y la violencia, que no provocásemos nuestro fin. Un grupo de nuestros representantes pensó que era un engaño… no aceptaron… los atacaron...

     Han pasado tres meses de la primera llegada, tres meses y aún seguimos escondidos bajo las rocas, esperando que los embajadores de la paz nos perdonen.

sábado, 4 de mayo de 2013

Café




Quería un café,  me dieron dos... quería escribir y tus letras me interrumpen, levanto la cabeza y observo que hay mucha gente escribiendo a mi alrededor, siento como el mundo a su alrededor cambia, se arremolina, florece e implosiona en ideas nuevas y compactas, ideas largas y pasajeras,  mi amigo imaginario ríe, me como un muffin de frambuesa: hoy tengo sobredosis de café...

Ps.: leí dos cuentos de los Cronopios de Cortázar... no era el día indicado, me dejaron agitando las alas con afán de largarme a cualquier lado... claro, en buena lid, pero lejos del mundo.
Creo que comenzaré a escribir algunos cuentos acá... hablándote prosaicamente (nótese la fusionezca del asunto) y quizás nazca algo interesante y con faltas ortográficas...

martes, 15 de enero de 2013

Cigarrillo



Para Andrea Silva ,
la mujer más valiente  que conozco...
(fuma Marlbolo rojo)


Te he abandonado, cigarro,
Eslabón de muerte perfecta
Agradable niebla de ensoñaciones nocturnas.
me he alejado,
y sin embargo, te necesito:
si, te necesito de tanto en tanto
será porque soy un escritor hecho a tu medida,
por mi vida a medias
por mi torpe espera
por mi afán de superhéroe
o las ganas de llorar
por creer en la medicina
y en la rendición de mis ejércitos
(lo siento, divago entre mentiras)
Porque me falta el coraje
Porque no me basta todo esto
Porque prefiero las pastillas
Al cuchillo frío o el vacío sincero.
Te he negado mi hermano,
Aun cumpliendo los designios:
tu amargura me ataba los recuerdos
En larga cabellera de conjeturas y palabras
Servía para disfrutarte
Junto a la gloria de la muerte
Junto el tremor del cobarde y el temeroso…
Hijo de la blanca aurora
Rompe ya mi terca voluntad
Llévame de vuelta
Al inicio de aquella melodía
Al inicio de la memoria prostituída
Sálvame de morir en manos de la vida
Y dame muerte con tu calor de nicotina

domingo, 18 de noviembre de 2012

El Estancamiento del Desierto o Crítica a la Anquilosada literatura Nortina



Leí o escuché a alguien decir - a estas alturas, es igual - que Antofagasta en algún momento se convirtió en un purgatorio artístico: no puede haber frase más acertada, Dante estaría de acuerdo. Vivimos en una ciudad que sobrepasa los 340 mil habitantes, lugar que al pasar de los años ha sabido transformarse en un puerto cosmopolita y lleno de un pujante crecimiento, y para quienes han vivido un par de décadas en ella notarán dicha evolución, esa creciente madurez que se ha cernido sobre todos nosotros. 

El desierto fue y sigue siendo una frontera inquebrantable, usada por muchos para la imaginería, para el reflejo de los hitos más hermosos y fantásticos, para crear todo un mundo literario, todos plasmados de manera brillante por la mano de Andrés Sabella, Mario Bahamonde, Antonio Rendic (Ivo Serge) y Nicolás Ferraro; a través del larismo, sacaron del abismo solitario a las letras nortinas. Jaime Quezada, poeta y gran precursor literario de nuestro país, siempre postuló que un escritor es también un crítico de todas sus letras y de las letras de los otros, de quienes lo rodean. Pues bien, ¿Qué ha pasado con las letras en Antofagasta, en aquel remanso donde hace muchos años nos abrieron la puerta hacia el mundo, que ha pasado que no quiere despegarse de la metralla del polvo y el asedio de las ánimas salitreras? ¿Es que hemos caído en el tedio del conformismo insuperable, se han alzado nuevamente los muros del calor? 

No es nuevo el hecho que en nuestro país dedicarse a las artes es una tarea titánica, los fondos son escasos, la competencia feroz y las oportunidades acotadas, y el problema, sobre todo, con estas últimas, es que un numero indeterminada de ellas se arreglan por secretaría, por el sutil “pituto”. Marietta Morales, Poetisa y gran valor de nuestra ciudad, lo ha señalado: Los grupos literarios en Antofagasta, toman el modelo feudal de señores feudales y siervos, solamente para lograr algunos millones de pesos en los fondos concursables para promover la cultura y (a unos) personajes de egos enormes que gritan a los cuatros vientos que sueñan con ser Premio Nobel. 

Las consecuencias de lo anterior son nefastas: nuestra región se transformó en el púber aletargado en constante búsqueda de su identidad literaria, la cual jamás ha podido desprender de las paredes heredadas por los cuatro grandes del norte: la mayoría de quienes están a la cabeza de los centros literarios de la región NO QUIEREN (sea por necedad, soberbia, arrogancia, arbitrariedad, falso arraigo o, incluso, ignorancia) dejar que la niña se convierta en mujer, que aquella hembra crezca y viva los periodos de su vida, que se lance al vacío y pruebe por sí misma esa libertad que tanto anhela. ¿Acaso no puede nacer de estos yermos paramos un nuevo movimiento, unas letras ardientes de nueva savia, que la lleven hasta lo más alto de su género? ¿Cuál será, acaso, el miedo que se cierne sobre las cabezas de aquellos que, pudiendo dar la mano a tantos noveles literatos, a tantos niños y jóvenes que desean expresarse, simplemente la niegan, sólo por no escribir sobre pampas, sobre desolación y labios partidos por la sal? 

No han aceptado el hecho que el mundo se ha reunido en torno a los simbolismos del nuevo milenio, que ya no existe la batalla entre hombre y el desierto, entre vida y artificio, que todos tenemos a la mano el místico Aleph borgiano, donde podemos acceder a toda la información del mundo, y crecer junto a ella; no han aceptado que las letras del norte grande ya no les pertenecen, que muchos de los que han llegado a sus puertas han sido desechados, no por falta de talento, sino por falta de tierra seca en sus obras. 

Nuestros representantes, quizás, nunca superaron su complejo de Edipo, viven teniendo fantasías con sus padres y no dejan a sus hijos crecer en paz, crecer libres. 

Finalmente, todo nos lleva a una gran gama de cuestionamientos, de culpas incluso. Pero sobre todo, nos lleva a una pregunta, la cual determinará el futuro de la creación literaria de nuestras tierras: ¿qué haremos al respecto? Decidir el camino a seguir es el siguiente paso.

sábado, 13 de octubre de 2012

Pájaro Muerto de Tantas Vueltas



Hoy, en este mundillo de repisas desempolvadas y recuerdos escritos en post-it atornillados a las paredes, les dejo una adorable presentación en relación a Murakami, el nuevo Nobel de Literatura y la realidad de las letras que no cuaja entre círculos cerrados de vejestorios.



“¡Ganó el chino que te gusta!”

Por Andrea Silva I.
Profesora


Y en verdad fue efusivo cuando me lo dijeron en casa, tras verme salir del dormitorio este miércoles pasado mediodía.

-“Naaah” -les respondí. “El que ganó es un chino ‘ene-ene’. Y a todo esto, el que me gusta es japonés”
-Ah –me respondieron. Es que se parecen tanto todos los chinitos…

Fuera de la idea -casi eufemismo- que formulo cada vez que oigo algo como lo anterior, de una u otra forma no tengo cómo discrepar al respecto. Es válidamente certero.
Y más allá de la casi “talla nacional y mundial” que aluda a “si todos son chinos; todos son iguales”.

El Ombliguismo que padece occidente no parece haber cambiado ni siquiera hoy por hoy, en que las pérfidas tecnologías –que me tienen langüeteando mi monitor todos los días- prácticamente empelotan los resquicios más ocultos de los autores y autoras de las artes literarias. Remitiéndonos al mantra-karma de este caso.

Guan Moye (la figura tras el –ahora- popular seudónimo de “No hables”, como se translitera “Mo Yan”) es, sin duda, la representación del escritor contemporáneo. Pese a que no lleva resquicio alguno de las irrealidades del literato de nuestra era.
Es un individuo que juega con su bajo perfil, considerando que tras su sufrida infancia y sus raíces forjadas en uno de los países más curtidos por el ‘concepto’ de Política –víctimas y victimarios, comprenderán-, saluda y olvida el devenir de los tintes que “el Mao” o “el Caos” han bañado China.
Por otra parte, la crítica literaria –o la clasiquista Copia y Pega- aún insiste en arremeter que Gao Xingjian, el primer Nobel de Literatura chino, tenía “menos méritos literarios” a la hora de subir a la palestra sueca.

Sus composiciones tampoco soy muy admirables, desde el punto de vista de una Ratona de Biblioteca: leer frases como “escritor de Realismo Alucinatorio”; hacerlo sinonimia de Faulkner y García Márquez, entre otros… Siento que nos estamos volviendo flojos para los argumentos.

No volvamos a la Era de los Monosílabos, por favor… ¿Sí?
Junto a lo anterior, se suma un pormenor sinceramente idiota, al avanzar en la mayoría de los reportajes de las últimas horas, aplaudiendo las causas perdidas y los N.N. de las letras. Bien por ti, Nobel: ahora eres una Fundación sin Fines de Lucro.
¡Oh, cáspita: los millones en premio! Pequeño detalle olvidado.

Todo se vuelve mucho más idiota si recordamos a la eterna leyenda de las menciones premiadas, el real pensamiento de Alfred Nobel: cada uno de los individuos condecorados con este Honor, son representantes no sólo de su área creacionista (artes y ciencias… ¡Cómo me debe estar puteando el buen da Vinci, al separar así el Humanismo!), sino del pensamiento de una nación. Del grito de esperanza de esa nación.

Y es preciso decirlo: Mo Yan no grita.
Ni por él. Ni por su nación.

Posiblemente es un pensamiento farsante, considerando que quien les habla es partidaria acérrima de Haruki Murakami y Alice Munro.

Madrugué el miércoles con el deseo que ganase Haruki, y salir a “predicar la palabra Murakamiesca” por toda mi comuna.

Sin embargo, deja de ser farsante si asumo mi propia inestabilidad política y coloco sobre esta mesa literaria que, lamentablemente, el hilo crudo de la política –aludiendo a que “mientras menos luzca, más te luces tú”- siempre va tirar a favor de los intereses ajenos.

¿Una suerte de “nunca quedas mal con nadie”? Por qué no.

Por otra parte, y con un propinadísimo manotazo en la misma mesa: ¿quién de nuestro país se planta frente a mí y reconoce haber leído un solo trabajo de Mo Yan?
Olvídense del asunto “es que acá no importa el ranking de ventas”.
Estamos hablando de una Representatividad de Visión. De un individuo que, tras leerse, permite leernos en él. O negarnos en él.

O sencillamente leerlo. Como poco sucede en Chile.

No existe ninguna editorial -¿qué pasó, independientes?- ni biblioteca, ni librería en el país que tenga un trabajo del Nobel de Literatura 2012.
¿Y justo a fines de año vamos a encontrar en nuestros estantes más cercanos una edición?
¿Nuevamente se repite el mantra triste de “esperar que sea famoso” o “saber que existe en la tele” para leerlo?

Me sucedió algo cercanísimo con Murakami y con Munro.
Los conocí por conversaciones con contactos mexicanos y españoles, respectivamente. Ni siquiera por mi vínculo directo con las letras.
Ni por mi encierro y pantallazo constante, en busca de algo por leer que no tuviere que ver con Putas, Desiertos y ‘Pacos’.
Y debo decir lo obvio: he bajado los ceros de la cuenta monetaria familia, comprando los trabajos originales de ambos autores.
Pero los conozco. Y los critico desde el conocimiento.
Al ‘Silencioso’ Mo Yan apenas y le conozco “Grandes pechos, amplias caderas” (que es una versión de la saga de La Buena Tierra de Pearl Buck y los capítulos más plañideros de Oshin, con alusiones un poco más mojadas y pegajosas, a momentos.  Igual y léalo: vuélvase el universo) y un fragmento de “Rana”, trabajo que lanzó el 2011.

Desde ese punto lo desconozco.
Y es peor: porque lo critico desde mi desconocimiento.

En efecto, condicionada con una voluntad casi groupie, el pasado miércoles me armé de alarmas y despertadores a las 7.00 am, para ver el comunicado en vivo, via streaming, del flamante nuevo ganador del Nobel.

Ganador, decimos… No electos.
Como si fuera el triunfo tras una guerra injusta, llena de víctimas propinando en pos de algo parecido al júbilo. Como si el Loto o el Kino finalmente tomó la luca invertida el último fin de semana, puesto casi sacramentalmente en el quiosquito vecino.

Quizá el ego de muchos literatos languidece con ese argumento pero, vamos… seamos sinceros: el triunfo contemporáneo huele a cheques de varios ceros y a editoriales con pretensiones snob.

En fin… A reír de buena gana.
En lo personal, iré juntando mis 28 mil pesos para comprar, el próximo año, algún físico de Mo Yan.

O mejor: para releerme a Murakami en Baila, Baila, Baila.
“La sangre tira”, he leído.
“la vida tira más”, les digo yo.